sábado, 11 de agosto de 2012

Réquiem para el Suadimóvil II


Cuando los cronopios tienen accidentes bicicletísticos en verano, lo primero que hacen es fijarse que el RTP que los atropelló  no tenga propaganda de ningún partido político. 

Una vez cerciorados de lo anterior, mientras esperan que llegue el famita neoliberal representante de las compañías de seguros, los cronopios se sientan en la acera e indistintamente leen a Marcuse y le echan una ojeada a los restos de la bici que les dio tanta libertad.

Además, el cronopio que chocó,  llama a otro cronopio para hacerle bulla juntos al fama de los seguros y para que el cronopio que no chocó le pegué una nota echa en cuaderno al carro del famita que dice “y todo se reduce a la guerra” adherido con una calcomanía de “no a la guerra”, siendo el mensaje doble, porque el capitalismo también es guerra.
Acto seguido, el famita se enfurece y les grita a los cronopios que maduren mientras arranca la calcomanía y la tira al piso pataleando.

Los cronopios se alejan. Uno de ellos con lágrimas en los ojos, sosteniendo el cheque del seguro de 800 pesos que únicamente le servirá para comprar miles de post-its de colores.

viernes, 22 de junio de 2012

Cortázar también es#132


Paseándose lenta y solidariamente entre las marchas estudiantiles de la “primavera  mexicana”, el fantasma de Cortázar fue rápidamente avizorado por un ambicioso y joven reportero, quién no dudó en acercarse para obtener una entrevista de la célebre ánima. Mientras se acercaba, iba pensando que quizá este reportaje lograría sacarlo de la  mediocre rutina de la cápsula diaria sobre el tráfico en el noticiero de las 10 am, ganar un premio nacional de periodismo, volverse titular del noticiero de las 10 pm y quizá tras el reconocimiento obtenido, por fin invitar a salir a la guapa morena que da las noticias sobre el clima.

-Señor Cortázar-increpó el periodista al espectro del escritor, acercando demasiado el micrófono a la etérea  figura- ¿qué piensa de las movilizaciones estudiantiles? ¿Cómo ve al movimiento #132? ¿Realmente es apartidista y de organización horizontal o es más bien sólo producto de la coyuntura electoral? ¿Hacia dónde piensa que deberían dirigirse sus aspiraciones? ¿Cuáles cree que sean sus posibilidades reales de acción y transformación?

El periodista lanzó las preguntas a la misma velocidad que se lanzaban los flashazos de la cámara contigua.  Julio Cortázar aspirando suavemente el humo de su cigarrillo y respondió pausadamente:

-“Hacemos cosas, pero contarlo es difícil porque falta lo más importante, la ansiedad y la expectativa de estar haciendo las cosas, las sorpresas tanto más importantes que los resultados[…].
Contar lo que hacemos es apenas una manera de rellenar los huecos inevitables, porque a veces estamos pobres o presos o enfermos, a veces se muere alguno o (me duele mencionarlo) alguno traiciona, renuncia, o entra en la Dirección Impositiva.  Pero no hay que deducir de esto que nos va mal o que somos melancólicos.  Vivimos en el barrio de Pacífico, y hacemos cosas cada vez que podemos.  Somos muchos que tienen ideas y ganas de llevarlas a la práctica[…]. En el fondo nos importa poco, lo único que vale es hacer cosas, y por eso las cuento casi sin ganas, nada más que para no sentir tan de cerca la lluvia de esta tarde vacía.”

El fantasma de Cortázar dio por terminada la entrevista y siguió su marcha. El periodista quedo ensimismado y absorto en sus pensamientos: La respuesta no gustaría a las televisoras.  Comprendió que terminaría quedándose con la diminuta cápsula diaria sobre el tráfico en el noticiero de las 10 am y sin atreverse a dirigirle la palabra a la guapa del clima.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Distancias

La distancia entre nosotros no puede medirse ya por metros, kilómetros, millas, codos ni yardas; se mide únicamente por domingos. 267 domingos existen ahora de distancia entre tu pensamiento y el mío.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Montaña sagrada, individualismo profano.

Estábamos ahí.
Caminaba incrédula ante la idea de que ese lugar sagrado por siglos y por miles de hombres adorado estuviera a punto de ser destruido. Pero lo sabía y por eso mis pies andaban con mayor ansiedad. Nos dirigimos al punto exacto de nuestro destino, a aquella pared de roca creada por la naturaleza, para con sólo nuestras manos y piernas escalarla, para subir a la cima de la cima.

Lo hacíamos porque esperábamos alcanzar la promesa que ofrecía subir a la cumbre: ver desde ahí el lugar en donde se encontraban de frente el norte y el sur de la geografía de los pensamientos, mirando por supuesto más allá de los ojos, mirando con todos los sentidos, mirando con el corazón.

Al intentar escalar resbalaba, pues húmedas estaban mis ropas y mi cuerpo. Retrocedí y decidí esperar a que se secaran el rastro tanto de la lluvia como de las lágrimas. Mientras esperaba, caminé por un sendero que me dio una perspectiva distinta de la montaña, vi desde ahí otras dos protuberancias que formaban parte de ella. Parecían mucho más terrenales que la cima de la cima, aunque tenían un ligero olor a divinidad.

Me paré en medio del camino, giré mi cabeza hacia un lado, hacia una de las protuberancias. Un grito que no pudo ser, pero que acabó convirtiéndose en suspiro, dio paso al pestañeo y la frotación de los ojos, pues creía estar confundida.

Pero la imagen aún seguía ahí. Había dos árboles, casi secos ya, que se miraban frente a frente y con sus ramas prácticamente carentes de hojas, se tocaban. El atardecer dotaba al color café de su tronco y ramas de una tonalidad dorada. En medio, entre ellos, estaba suspendida una figura circular dorada también: el sol que bajaba de su cenit.

Cuando el astro desaparecía dejando todavía un último rayo de luz, volteé hacia el otro lado. Vi, con la creciente oscuridad, una pierna salir de entre unas mantas y levantarse contra el horizonte, después le siguieron unos brazos, después varias cabezas. Pensé que el olor a divino me había mareado. Intrigada me acerqué. Las cabezas, las piernas y los brazos se habían multiplicado. Eran muchos niños. Vi entonces lo que antes había pasado desapercibido. Quién sabe cómo, quién sabe cuándo, la montaña se había vuelto hogar también de varios niños y adolescentes sin techo.

Con la sorpresa de ver un extraño, se aproximaron a mí. Me rodearon, hablando, bueno, más bien gritando todos a la vez. No sé como lo supe, tal vez ellos lo dijeron, pero me di cuenta que tenían una enfermedad incurable. Uno de ellos me enseñó unos papeles amarillentos, sacados de un folder todavía más amarillento: - Con esto, me dan medicina gratis. Estoy muy orgulloso de mis papeles. Mira, ¡aquí hay una firma! - me dijo mientras la señalaba con su dedito.

Era demasiado para mí, traté de alejarme. Lo hice apresuradamente, algunos me seguían mientras otros jugaban y se correteaban entre ellos. Otro de los niños, uno de los mayores, me dijo: - A veces también nos dan unas cosas, como drogas para el dolor, ¡están bien buenas!- E hizo cara y gestos, al recordarlas, de sentir placer.

No podía soportarlo más, mis demás acompañantes ya me habían alcanzado y le contesté a ese niño: - No quiero tus drogas, estás loco si crees que voy a comprártelas.

Nos alejamos, yo apuraba el paso de los demás, ya que en el fondo sabía que el loco no era él. Al contrario, él, ellos, eran el resultado de que tú y yo, de que nosotros no hubiéramos hecho nada.

Mientras nos marchábamos de la montaña me mentía a mí misma: Ya es demasiado tarde.
Desde entonces, no puedo olvidar el olor de esa montaña ahora inexistente y las voces de los niños inexistentes también, bajo tierra ya.

PD. No a la minería en Wirikuta ni en la montaña de Guerrero

lunes, 31 de enero de 2011

Insomnio

Noche de insomnio. 
(Angustia) 
Decido contar ovejas. 
(Demasiado aburrido) 
Mejor visualizo cada hacki suspendida, cada malabar. 
Comienzan a transformarse en flores, en enredaderas de colores, que vuelan a través de mis manos y del aire. 
Se transmutan en esa imagen de árbol subterráneo, a cinco pasos de mi habitación. 
Acaban volviéndose tus chinos en mi almohada. 
Y ya cerca del anhelado sueño, mis labios se transforman en sonrisa.

lunes, 9 de agosto de 2010

Cosecheros de estrellas

Soñé una lluvia de estrellas, en el lugar donde descansan mis recuerdos… y el tuyo ahí, el más presente de todos, el más vivo de todos, el más enterrado de todos.
Te miré, me miraste. No fue hasta que me quite los pantalones (yo que sí los tengo), que te acercaste. Atinaste a decir: -Te ves tan bonita y sencilla. Pero no eran tus palabras, era otra voz la que hablaba desde tu garganta.
Entre el saludo cordial y el genuino interés por saber de nuestra existencia mutua, descubrimos que hay un universo de cosas que contarnos, pero elegimos callar.
El silencio fue fracturado por un fugaz diluvio estelar. Atónitos, corrimos para reencontramos con la tierra, en la tierra, en busca de cada estrella caída, recogiéndolas una a una, y guardándolas junto al corazón. En ese momento descubrimos nuestra nueva identidad: cosecheros de estrellas.
Acuerpando las estrellas de la tierra, una risa que un tiempo se volvió de nadie, volvió a ser compartida.
Entonces, inconvenientemente, desperté.

martes, 13 de abril de 2010

Voluntades Involuntarias

Dicen que la voluntad es la capacidad que nos mueve a actuar de manera intencionada, con conocimiento pleno de las razones por las cuales elegimos A y no B, esquivando dificultades y contratiempos. Dicen también que “la voluntad traspasa montañas” y que “quien tiene la voluntad tiene la fuerza”.

Además dicen que lo voluntario es aquello que se hace por espontánea voluntad y no por obligación o deber. Por el contrario, dicen que lo involuntario sucede sin ser causado por la voluntad de alguien.
Lo que nadie dice es que la materialización y la articulación entre estos conceptos, de la manera en que los define el diccionario, los filósofos, el tiempo, la historia… en mí, nunca ha existido.
Porque entonces, cómo explicar que:
Voluntariamente, quiero que se desdibuje de mí el rastro de tu sonrisa, involuntariamente quiero ser yo quien la provoque;
Voluntariamente, quiero impedir que tu mirada me cautive, involuntariamente quiera que nos comamos con la mirada;
Voluntariamente, quiero aceptar tu ausencia; involuntariamente clamo tu presencia;
Voluntariamente, quiero irme a algún lugar lejano en el que no tenga que encontrarte con frecuencia; involuntariamente quisiera que nos fuéramos juntos;
Voluntariamente, quiero apostarle a que el tiempo me hará olvidarte; involuntariamente quisiera que trascendiéramos al tiempo y al espacio;
Voluntariamente, quiero no llorar más por ti; involuntariamente quisiera que vengas a secar mis lágrimas:
Voluntariamente, quiero irme a dormir para dejar de pensar en ti; involuntariamente anhelo soñar contigo;
Voluntariamente, intentamos que nuestra relación fuera pasaporte; involuntariamente se convirtió en grillete; 
Voluntariamente, entiendo que esto nunca debió haber comenzado; involuntariamente suspiro porque nunca hubiera terminado.
¿Querer es poder?
Proposición vacía de un sordo y ciego “yo” individualista delirando que todo lo puede.

jueves, 1 de abril de 2010

Historias de terror para estudiantes inconformes. Parte I.


Tal parece que me lo hubieran contado en la noche, para asustarme, para no lograr que conciliara el sueño.

Es de esas historias, que primero lees y no puedes creer. Después, la realidad te aplasta y terminas aceptando tu error. Te das cuenta que esas cosas pasan todo el tiempo y de lo permisivos que hemos sido al consentir que sucedan, que personajes de este cariz, tomen las decisiones que impactan en la vida de todos.

Acontecen en distintas latitudes, esta vez sucedió en Chile, pero pasa en México todos los días. Son las mismas historias trazadas por el mismo poder dominante... la misma trama, distintos guiones.

Esta historia, que desearía fuese ficción, tiene como lamentable actor a Miguel 'Chirimoyo' Mellado, actual “gobernador” de la provincia de Cautín, en Chile.

En una desafortunada entrevista, en la que el “Chirimoyo”, apodado así por tener antecedentes oscuros por el giro doloso de unos cheques, formuló unas cínicas declaraciones sobre el tema mapuche al Diario Austral, que no pueden más que provocar escalofríos, indignación e ira en aquellos que las leen:

Primero la negación y la minimización: “En mi provincia no hay conflicto mapuche. Son dos o tres personas las que están dando ese conflicto por un afán personal". “Además no es el tema de hoy”. "El tema mapuche en este momento no está en nuestra agenda. "

Después al preguntarle sobre la CONADI ,la institución dedicada a “ejecutar la acción del Estado en favor del desarrollo integral de las personas y comunidades indígenas” (según la misión institucional de la misma), el supuesto dirigente político contestó:

" Creo que los conflictos que se dan entre la Conadi y las comunidades son por una insatisfacción de cliente. Mi opinión personal es que la CONADI debería reformularse y que deberían haber ejecutivos de cuenta (¡!) encargados de las comunidades mapuche."

Al cuestionarle si su visión no era reduccionista, respondió: “No, porque los quiero meter al aparato productivo, no cultural”.

Alarmantes palabras para los inconformes que intentan cambiar el rumbo de las cosas. Desoladoras palabras que sólo confirman el desprestigio del Estado Chileno y de su personal político que siguen con los ojos vendados el credo neoliberal. Oprobiosas palabras que expresan la mercantilización de las relaciones sociales, la falta de interés de las (¿)autoridades(?) para resolver los conflictos sociales y la falta de movilización de la sociedad para que se cumplan sus necesidades.

Da tristeza, ver que hemos soportado tanto ( en México o en Chile es la misma deplorable realidad).
¿ Qué nos queda?
Lo menos que podemos hacer, es denunciar.


Tristemente, estas historias continuarán…
Hasta que hagamos algo

lunes, 8 de febrero de 2010

Deambulando entre ismos

Ante la propuesta de hacer una reflexión sobre los ismos, lo primero que se plantea el estudiante es buscar que quiere decir ismo. Dependiendo del dichoso estudiante y sus técnicas de estudio, buscará en un diccionario o una enciclopedia de papel la respuesta o acudirá al tan apreciado recurso del internet para resolver esta primera duda.

Independientemente del método escogido, se encontraran respuestas similares que pueden sintetizarse de la siguiente manera: Ismo es un sufijo (en términos coloquiales pedazo de palabra que se pone al final de otra palabra) cuyas acepciones más interesantes me parecieron las siguientes:

a)doctrinas, movimientos, escuelas o tendencias de una gama que va desde lo político; lo económico; lo religioso; hasta lo social; filosófico o cultural, como el socialismo; populismo; el anarquismo; el liberalismo; el budismo o el surrealismo.
b) Indica actitudes; como egoísmo, compañerismo, individualismo, narcisismo, altruismo, sedentarismo, pesimismo, etc.
Entre las diversas definiciones que encontré había una acepción que hacía referencia a tendencias de una época o país, lo que me llevo a preguntarme ¿cuáles son los ismos que definen nuestra época? ¿Capitalismo?¿Neoliberalismo?¿ Materialismo histórico? ¿Posmodernismo?
¿Cuáles son los ismos que forman ya parte de la historia de la humanidad? ¿Feudalismo? ¿Oscurantismo? ¿Humanismo?
¿Cuáles son los ismos que han permanecido en el sistema mundial durante ya mucho tiempo? ¿Neocolonialismo? ¿Imperialismo? ¿De nuevo capitalismo?
Traté de reducir la pregunta con el fin de obtener respuestas aparentemente más sencillas: ¿Cuáles son los ismos que nos definen como Universitarios? De nuevo, no se me ocurrió una respuesta que me satisficiera, al contrario surgieron más preguntas. Volví a intentarlo: ¿Cuáles son los ismos que me identifican como persona? Surgieron, de nuevo más preguntas: ¿ Realmente son ismos que vivo día con día o más bien me apropie de la idea de ellos? ¿Por qué me identificó con ellos? ¿Por qué los hice aparentemente míos?
Recordando las distintas etapas de mi vida, en que únicamente el dinamismo ha sido la constante, me volví a preguntar ¿así de efímeros son nuestros ismos? ¿Estamos tan desesperados por encontrar respuestas que nos adherimos al primer ismo que nos impresione? ¿Por qué necesitamos adherirnos a un ismo? ¿Por qué la actitud de autoetiquetarnos o autodefinirnos a partir de ciertas concepciones dadas por alguien más?¿Qué tan incluyente o excluyente puede ser pertenecer a un ismo o a otro?
Recordando una escena de la película Invasiones bárbaras, en la que el protagonista a punto de morir hace junto con sus compañeros de juventud, a manera casi de broma, un recuento de todos los ismos por los que habían transitado desde marxismo hasta maoísmo, me hizo entonces plantear que nuestra pertenencia ( y el grado de ) a algún ismo es, en la mayoría de los casos, una cuestión de mera transitoriedad, que depende de las condiciones materiales y psicológicas en las que nos encontremos.
La generación de un sentido de pertenencia a algún ismo, determina en gran medida los espacios por los que transitamos e interactuamos, determina a qué decidimos prestarle atención y qué preferimos minimizar, influye nuestro sentido de la realidad y nuestras relaciones con nosotros mismos, con los otros, con la naturaleza, en una palabra con nuestra percepción del mundo.
¿Qué pasa cuando nuestros ismos cambian repentinamente, por las razones que sean?¿ Cuándo olvidamos como sonaban los discursos que ayer nos emocionaban? ¿Cuándo ya no cautivan? ¿Cuándo nos desencantamos?
¿Cómo hacer que nuestra pertenencia a un ismo sea duradera o sea trascendente? ¿ Es eso algo positivo o negativo? ¿Es necesario? Como pregunta final: ¿No será que el deambular entre distintos ismos es sencillamente parte de la naturaleza humana?

domingo, 7 de febrero de 2010

El día en que el mundo se acabó

Nos avisaron un domingo por la tarde. La desintegración de lo material, de nuestra realidad, del mundo que conocíamos, era irremediable.

No hubo indicaciones, instrucciones, ni sugerencias. Estábamos sólos, esperando el momento en que el proceso final comenzara. Quise llevarme un recuerdo, ¿a dónde? no lo sabía, pero necesitaba tenerlo conmigo.
Salí al jardín. Fue la última vez que estuve ahí. Recogí varias semillas de mi árbol favorito y cuando esperaba el final adentro de la casa, empecé a hacer una pulsera con ellas.
De pronto lo sentí. El final comenzó justo cuando terminé de hilar el recuerdo que llevaría conmigo. Escuché la tierra temblar y sentí vibrar al cielo cuando el atardecer todavía no era cercano. Desde la ventana vi al último árbol derrumbarse y empezamos a correr sin mirar atrás, a esa casa de infancia que a mis espaldas dejaba de existir.
Corrí con todas mis fuerzas hacia el sendero izquierdo que contrario a los demás no se estaba demoliendo, sólo se estaba desfragmentando. En ese momento entendimos que de cada fragmento desprendido se construiría un nuevo lugar !y tenías la posibilidad de escogerlo!
Saltamos al fragmento de la memoria, cuando empezaba a alejarse. Aún no llegabas. Habías salido desde la noticia del final a tratar de ayudar, a ver en que podías ser útil en esas últimas horas. Escogimos el fragmento de la memoria, porque queríamos recordar todo para llevarlo a ese otro lugar... y seguías sin llegar.
Nos desplazábamos cada vez más rápido y simetricámente con esa rapidez aumentaba mi angustia por no verte aparecer por ningún lado.
Llegaste al atardecer, en el momento final de mi impaciencia y en el momento final de la destrucción saltaste, con tu bata blanca y esa sonrisa tranquilizadora que logró calmar mis sentidos y relajarme mientras transitábamos hacia el refugio de la memoria.

lunes, 7 de diciembre de 2009

El árbol, la luna y yo.

Lugares distantes... no pude cerrar los ojos para abrazarte. No se decía nada y se sentía mucho (parece que esa actitud se va haciendo costumbre).
Los problemas ebullían en la plataforma verde y cafe sobre mis pies, antes, durante y después de la persecusión de los recuerdos. No me dejaba nada bueno, pero ahí estaba, intentando que el insomnio no te soñara, que la memoria no te recordara y que el silencio no te gritara.
Deseaba hablar, pero las miradas fueron suficientes cuando las palabras enmudecieron. Ya sé que lo había dicho antes, pero era necesario repetirlo, fue la última pieza del estúpido juego en el que pretendimos estar.
Sin embargo, ahí estaba yo, intentando ser entre notas que subían y bajaban, cuando la luna que había estado oculta por varias nubes egoístas, dejó escapar algunos rayos de luz y atrajo mi mirada. Volteé hacia arriba y ahora totalmente desprendida de la opresión causada por esas gotas de agua microscópicas suspendidas en la atmósfera, la luna me regalo sus destellos reflejados en las hojas de nieve que pendían del árbol que me sirvió como primer refugio nocturno.
Sin despegar la mirada del cielo, hacia las ramas del árbol que alcanzaban a tocar la profundidad de la luna, ví una hoja caer lentamente ante mis pies y comprendí que era mejor que sólo fuésemos el árbol, la luna y yo.
El momento de contemplación acabo muy pronto, interrumpido por ruidos inaudibles de seres que también pretendían simular y actuar en su propio juego. Y... ¿qué fue lo que aprendí?
Que siempre es necesario voltear hacia arriba.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Miradas incompletas

A las 3 de la mañana entiendes que no podrás buscarle en el fin de la memoria, detrás de cada recuerdo oculto, que a su vez esconde a otro, que guarda dentro de sí a uno más, en una espiral sin fin, como si tus recuerdos hubieran sido depositados en una fría matrioska.
Tienes conciencia de la situación, entonces ¿cómo encontrar el camino hacia el olvido? ¿De qué forma evitar que conduzcas mi memoria? ¿cuál es el camino más rápido hacia el verdadero final? ¿Hay un verdadero final?
Una vez planteadas estas preguntas, sabes que realmente lo malo pasará cuando se tengan que rendir cuentas: de las ausencias, los reclamos, los enojos y los daños. Cuando alguien intente recuperar todo el tiempo malgastado en noches frías y lejanas; con atmósferas violeta y círculos de humo; noches de risas fingidas y estrategias nunca ejecutadas; noches de distancia y apatía. Cuando se tenga que buscar otro espacio, uno que no haya sido mancillado, que no pueda ser repetido ni encontrado, que no haya sido desaprovechado, que no te recuerde esta historia.
Pero lo peor será cuando tengas que extrañar su sonrisa temporal y espacialmente ausente, sobretodo al anochecer.
Mientras intentas escapar del insomnio, esperas que la madrugada acabe pronto y que marzo no tarde en llegar.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Desfile de utopías

¿Se puede vivir sin capitalismo? ¿Es posible tener una relación de armonía mutua con la naturaleza? ¿ las relaciones interculturales pueden ser regla en vez de excepción? ¿es factible que todo mundo pueda expresar lo que piensa y no ser reprimido ni criminalizado por hacerlo? ¿ Es posible crear otro mañana?
Desde las montañas del sureste mexicano, nuestros hermanos zapatistas elaboraron una respuesta: "[...] la pregunta no es si podremos cambiar el rumbo asesino del poderoso. No. La pregunta que nos deberíamos hacer es :¿podremos vivir con la vergüenza de no haber hecho todo lo posible por evitar y detener esta guerra?".*
La situación de opresión en la que vivimos en distintas latitudes, las injusticias, las negaciones los ocultamientos que el sistema genera, nos llevan a levantarnos en contra, a alzar la voz, a cuestionar, a gritar, a exigir, a buscar liberarnos, a asumirnos como actores colectivos de un nuevo orden.
Es en este camino por la liberación, por otro mundo, en el que debemos encontrarnos y articularnos con distintas luchas, en el que debemos conocer las injusticias que pasan en este sistema y sentirlas como propias, debemos intentar construir otra forma de política, creer en un nosotros, organizarnos, actuar para la transformación y llevar a la practica los sueños y la imaginación.
Quienes sostienen que no hay que luchar porque las cosas no cambian, que es mejor callar a contradecir, aquellos que tienen miedo, que no han comprendido el significado de la dignidad, de la lucha, de vivir bajo la opresión y tampoco el significado de la esperanza, tal vez les ayudaría leer el mensaje que está escrito sobre una pared amarilla con letras azules, de ese embriagante sí-lugar que es Oventik:
" ¿para qué sirven los sueños, las utopías? Para AVANZAR".
Nunca dejemos de luchar, seamos rebeldía frente a la injusticia, seamos un no frente a las atrocidades, seamos una propuesta para cambiar el rumbo. Como afirman nuestros compañeros de Radio Tekuani:
"El aire es libre y la palabra es nuestra".
*Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN, Comunicado, 15 febrero del 2003, disponible en
www.palabra.ezln.org.mx/comunicados/2003/2003_02_15.html



domingo, 8 de noviembre de 2009

Apuntes sobre los no-lugares III

Augé crea el concepto de no-lugar para hacer referencia a lugares de transitoriedad, lugares sin importancia, donde no se genera un sentido de pertenencia, espacios por donde transitas pero no interactúas, donde reina el olvido y se olvida la memoria, lugares sin historia, espacios de anonimato, que afectan nuestra idea de la realidad y nuestras relaciones con nosotros mismos, con el mundo y con otras personas. Propone como ejemplos de no-lugares autopistas, gasolineras, centros comerciales, aeropuertos, pantallas de televisión, e incluso campos de refugiados. Para Augé el hombre no vive ni se apropia de estos espacios.

Sitios inmateriales que se multiplican constantemente, sitios de circulación, donde puede privar una simple relación unilateral de consumo, donde puede existir una suerte de relación de no-comunicación, lugares que tienden a desterritorializar, donde no hay posibilidad de tejer una historia común. En palabras del autor, un no-lugar es un "[...]espacio que no puede definirse ni como espacio de identidad ni como relacional, ni como histórico [...]".

La idea del no-lugar la entiendo también como espacio donde existe una contractualidad solitaria, espacio que genera lugares fuera de lugar, imaginarios, inventados y- como yo lo veo- lugares que la sobremodernidad/posmodernidad/transmodernidad (como prefieran llamarla) nos IMPONE.
Evidentemente en un centro comercial, aeropuerto, etc, puede ser un lugar para las personas que trabajan ahí, entonces la existencia de los no-lugares también depende de cada individuo. Lo que no me parece tan evidente es entender por qué los sitios por donde tránsito los llegó a sentir en un momento u otro, casi irremediablemente, como un no-lugar; lo que no logro entender es por qué de pronto parece que lo prefiero así.
Cualquier lugar dónde estoy o dónde no estoy, las palabras que se dicen y que no escucho, las miradas y las sonrisas que mendigo y que alguien no ofrece, las palabras que no se dicen pero que yo oigo gritar...
La distancia ya no me parece tan real... desearía poder alejarme de este no-lugar que surge en mi cabeza e invade toda la (¿mi?) realidad. A veces desearía poder renunicar a mi memoria e irme a otro lado, donde existan otros tipos de relaciones sin simulaciones... más honestas, más simples, más libres.
Mientras me pregunto quién soy y qué voy a hacer ahora que estoy (¿ESTOY?) aquí (¿AQUÍ?) y vislumbro que tal vez nunca lo sabré, resuelvo que por mi parte seguire intentado entender, seguire buscando un lugar perfectible, MI propio mundo donde quepan muchos mundos, esperando algún día encontrar mi/un sí-lugar.
También espero no encontrarlo sola.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Apuntes sobre los no-lugares I

Desde hace un rato ya deseaba poder escribir algo sobre los no-lugares, concepto que utilizo reiteradamente en las entradas de este blog. Este concepto llegó a mí en 5° semestre, en la única clase decente de teorías que he tenido en esta facultad, con el profesor Múgica.
La teoría del no-lugar es desarrollada por Marc Augé, antropólogo francés quien también desarrolla de manera ligada la teoría de la sobremodernidad. Para Augé, la sobremodernidad es una antítesis de la idea de la posmodernidad, una visión negativa de la actualidad, caracterizada por el exceso; en la que impera la dificultad de pensar el tiempo, de pensar la realidad, debido a la superabundancia de acontecimientos, a la existencia de una historia que nos pisa los talones y a nuestro deseo- que para mí de pronto se convierte en angustia- por comprender todo nuestro presente, lo que provoca, según Auge, incapacidad para darle sentido al pasado reciente.
Augé
destaca tres características de lo que el llama la sobremodernidad de la realidad actual: la reducción del espacio, la aceleración de la historia y la individualización de los destinos.
En cuanto a la reducción del espacio, o la sobreabundancia espacial, el antropólogo hace referencia a la posibilidad de desplazarse increíblemente rápido, a la omnipresencia de la imagen -por ejemplo a través de la televisión o el internet-, la cantidad inmensurable de información, del espacio en el que habitamos- en este caso el planeta- y a la reducción de la distancia que hay en él, a raíz del perfeccionamiento de los medios de comunicación.
Bibliografía: Auge, Marc, Sobremodernidad. Del mundo de hoy al mundo del mañana, Copias de origen desconocido.

martes, 27 de octubre de 2009

Marcha


El cielo empezaba a oscurecerse un poco después de las 6 de la tarde. Nos apresuramos al salir de clase para asistir a lo que quedaba de la asamblea, ver que se había decidido y actuar en consecuencia.


Cuando llegamos a la explanada la asamblea había concluido, unos compañeros informaban a todos la decisión, unos más estaban todavía reunidos para planear la organización y otros caminaban hacia el contingente que se preparaba para salir cerca de la rampa de la facultad.


El contigente era enorme, todo polakas estaba presente. Profesores, adjuntos, trabajadores, incluso burócratas y por supuesto estudiantes, sobretodo estudiantes -quienes eran los que habían organizado todo en primer lugar- se congregaron dispuestos a marchar bajo una misma bandera, con un objetivo común.
El contingente empezó a movilizarse, impulsado por la digna palabra que todos queríamos que se escuchara. Me retrasé un poco, invitando a otros compañeros a que se unieran, pero alcanzamos al resto cuando salía de la Universidad.
Ahora sí ya había oscurecido, atravesábamos los callejones mas antiguos de una parte de la ciudad y cada vez más personas conscientes se unían al contingente. Cuando estabamos a punto de entrar de nuevo a la Universidad, después de haber recorrido una gran parte de la ciudad, el aconglomerado de manifestantes ya era monumental: niños, ancianos, mujeres, maestros, estudiantes de otras escuelas y otros estados, comerciantes, doctores... todos nos apresurábamos para entrar de nuevo a las islas y culminar nuestra protesta frente al edificio bicolor de 56 pisos y luces apagadas, ese edificio que volvió a ser el centro de acción nacional y dónde juntos un cóndor y un águila mandaban obedeciendo.
Cuando llegamos, el verano nos regaló una sutil y fresca lluvia que empapó nuestro ánimo y lo reforzó justo en el trayecto final. El lugar estaba repleto. La alegría estallaba por todas partes. En distintos lados una nueva forma de manifestación cultural, que nunca en tu vida habías visto, te llevababa a los momentos más sinceros y profundos de reflexión.


Casi al final, se formó una línea de conga y todos los manifestantes nos unimos a ella, el águila y el cóndor sobrevolaban la marcha y nos animaban. Como parte de nuestra protesta bailamos... todos eramos un sólo grito y una sola consigna.


*Así son las marchas en los sí-lugares.
**La foto es de alinna, The.
*** La Conga es un baile popular cubano de origen africano que se realizaba en las festividades de los esclavos africanos durante el dominio español. Estas festividades eran un suceso musical y social que llenaba de alegría, en un jolgorio que contrastaba con los bailes de salón de la burguesía.

domingo, 25 de octubre de 2009

Irse II

Empecé a irme, pero no he terminado.
¿Qué me detiene? Ciertamente, no lo sé. Cada día que pasa es más notoria la incredulidad, la insatisfacción, las contradicciones. Entonces, ¿qué me detiene?

Ójala pudiera saberlo, para extirpar ese sentimiento de raíz... o ¿será tal vez que lo sé muy bien y a pesar de todo el dolor no me quiero ir? Puede ser, con éste subconsciente que se ríe durante los sueños ya nada es seguro.

Me escucho diciendo "Adiós yólotl, adiós" , "no hay tiempo para los dos" , "nunca nos pondremos de acuerdo" y "ya me cansé yólotl, éste disfraz ya no me gusta". Es entonces cuando según yo me voy, cuando empiezo a irme, convencida de que es lo mejor.

El problema es que siempre me dan ganas de volver. El problema es también que en realidad no me fui muy lejos y que en el fondo me quedé contigo. El problema es además que puedo empezar a irme casi corriendo, pero después escucho tú voz y mis funciones motoras y racionales se detienen. El último problema es ¿ y a dónde irse? si aquí hace un rato que dejaron de existir las fronteras.

¿Será verdad que todo caduca? ¿ Debería esperar a que esto termine para entonces sí poder marcharme? ¿O debería acabar yo con esto de una vez y ponerle cianuro al té de limón que mis sentimientos se inyectan cada mañana? ¿Llegará el día en que dejé de preguntarme quién eres tú y que hago yo aquí?

Muchas preguntas y pocas respuestas. Yo ya me quedé sin propuestas y se me agotó la imaginación para inventarle nuevos nombres a la esperanza. Lo único que sé es que tanto ayer como mañana hasta en el desierto más lejano en el que caminan los muertos sólo habrá espacio para que se reproduzca esta memoria que desde hace muchos años recordándote está.

domingo, 18 de octubre de 2009

Salir-se.

Pensó que no podía perder ni un instante.

Sacó de una pequeña bolsa negra 8 recuerdos, 7 bolsas de té de distintos sabores, 23 abrazos lejanos, una dosis de voluntad y los guardó entre su ropa. Era lo único que necesitaba para poder salir. Lo intentó, pero aún faltaba algo.

Fue entonces cuando pensó en ti. Decidió intercambiar su mirada (con todo lo que a lo largo de 25 años se había acumulado en un par de ojos) por una sonrisa tuya. Cuando apareció la imagen de tu rostro con ese gesto que siempre mata sintió sus piernas de pluma... la noche se incendió y ella se elevó...
No se sintió culpable por huir mientras atravesaba los cielos al lado de plumas de colores.
Había salido. El olor a libertad se transformó rápidamente en olor a mar. Estaba en una playa desierta, el atardecer le regaló reflejos de cielo de color dorado, café, naranja...
Mientras caían los últimos rayos de luz, corrió por la oscura arena que era imposible de describir tan mojada, tan fuerte, tan viva.




Cayó. Su rostro y su cuerpo quedaron entre la arena. No resultó incómodo, al contrario, era sumamente cálido y resultaba hasta natural. Se quedó ahí tendida un largo rato. Después se acercó más a la orilla del mar. Se sentó por un momento y dejó, divertida, que las olas la empaparan. Cada ola que tocaba su piel, hacía resurgir sus esperanzas de un mejor mañana, o al menos uno diferente.






Una ola más fuerte que las demás la sumergió en el mar. Adentro abrió los ojos y se vio a sí misma como nunca lo había hecho y por primera vez se sintió satisfecha.


Cuando emergió del mar -y del ejercicio de autocontemplación-, salió a una playa diferente, donde se encontraba un vendedor de ilusiones. Se acercó a él, quién se negó a decir palabra alguna; sólo se limitó a señalar la mercancía.


Incrustadas en la arena, se encontraban arrecifes de alegría, corales de pasión, conchas de respuestas, estrellas de mar de confianza, erizos de elocuencia... Vio unas conchas que le interesaron especialmente. Venían en par, eran de un blanco pulcro, brilloso; con delgadas lineas color de naranja. Eran conchas de esperanza. Volteó a ver al vendedor y éste asintió lentamente. Alargó su mano y justo cuando estaba a punto de tomarlas una ola se llevó toda la mercancía.

Todo fue sumamente rápido, vertiginoso e increíblemente confuso. En un instante corrió tras la ola que se llevaba esa mercancía tan valiosa. Logró asir una de las conchas, pero al hacerlo un remolino de mar se la llevó a ella también y quién sabe cómo, la expulsó de aquel (¿no?)-lugar.

Apareció de nuevo en un estrecho cuarto con paredes blancas y un techo inusualmente alto. Detrás de ella, había un hilo de agua de mar en el piso que creacía continuamente por el escurrir de su ropa y la ventana por la que entró la primera vez. Intentó por 246 horas volver a entrar, abrirla, tocarla, que aparecieran instrucciones, pero nada ocurrió.
Cansada y con plena conciencia de que jamás regresaría, salió del lugar. En su mano llevaba un pedazo de la concha blanca con naranja, que en algún momento -nunca supo muy bien cuándo ni cómo- se hizo trizas.


En alguna ocasión le pregunté si añoraba poder regresar a ese (¿no?)-lugar.Me contestó pausadamente:
"A veces, casi nunca... siempre"
* Las fotos son de La Carpa Michoacán. Mi no-lugar favorito

domingo, 11 de octubre de 2009

No-título

Recién instalada en la sombra del medio día,
cuya luz se refleja vagamente a través de la cortina,
me siento indefensa...
el día llegó demasiado pronto,
mientras se asoman por encima de los minutos que pasan,
las imagenes, los recuerdos, los sonidos, las caricias.
Intentó despertar totalmente,
una tranquilidad rosada me invade
cuando recuerdo tus mañanas de sol y mis tardes de lluvia,
cuando siento tu cuerpo al lado mío,
cuando en suspiro dices mi nombre...
...mientras te cubró con mi abrazo térmico,
murmuras un "buenos días"
y entiendo que ,
despertar a tu lado es como seguir durmiendo.

viernes, 9 de octubre de 2009

después...¿hacia dónde?

Estaba en una encrucijada: ¿irse o qué-darse?

Lo que menos quería en ese momento era que la noche acabara, lo pedía a gritos, temiendo que lo que alguna vez fue mar, se volviera desierto.
Pedía también, que el encuentro que tanto necesitaba tuviera lugar, incluso si se realizaba hasta que amaneciera.
Caminó por el Centro Histórico, que a pesar de la hora, su estado podría ser definido de cualquier forma, menos de inactivo. Siguió a un montón de figuras que en medio de gritos y protestas llegaron a una vieja casa, que era un culmen de segundos inacabados, noches y mañanas oscuras, y lo peor de todo -o lo mejor de todo según quién lo vea- de paraísos quemados.

Entró, después de esperar con la seguridad de que la espera ya no sería en vano, subió las viejas escalinatas que la condujeron a través de cuartos vetustos y oscurecidos por el tiempo, entre caras sin rostro y entre músicos sin nombre.
Encontró el no-lugar perfecto o el lugar no perfecto -de nuevo según quién lo mire- y se colocó ahí. Justo ahí, frente al viejo barandal que invitaba a todo menos a negarse.
La observé saltar el barandal y escapar de sí misma, mientras cerraba los ojos para poder ver mejor en la oscuridad.
Se sintió de algodón, una suave flor de algodón... flotó, hasta llegar por primera vez a ese lugar dónde puedas alcanzar las estrellas rosas si corres hacia atrás, a ese lugar dónde una parte de ese "ser" alumbra la oscuridad con tanta intensidad que la claridad se vuelve oscura... a ese lugar dónde te puedes sentir de mil colores, saberte de mil humores y escuchar silencios estridentes, ecos sin sonido y palabras mudas.
En el final del camino, o tal vez en el principio de un nuevo sendero, una figura roja se posicionó frente a ella y le pidió que transitaran hacia un destino diferente, asegurando que allá podrían encontrar toda la calma alguna vez perdida y los recuerdos en algún momento olvidados.
Yo no estaba lo suficientemente cerca para afirmarlo con seguridad, pero la vi comprender, solamente viendo la espalda de esa figura rojiza, que era el momento de descender, el momento de regalar su memoria y despertar con amnesia, para que al llegar al lugar compartido, los recuerdos acudieran como remolinos, para que al llegar lograse ver mejor sin los ojos y mejor escuchar sin los oídos, encontrarse lejos de lo que siempre sobra y cerca de lo que casi siempre falta.

Cuando se marchaba, dijo al pasar junto a mí:
-Siempre podrás cerrar los ojos.